
“El espíritu de la obra es de reconciliación con una vida marcada por dramáticas dificultades. Me gustaría que valiera de testimonio como herramienta de prevención y ayuda para todo aquel que se vea identificado con algún aspecto de mi personalidad…”
Queridos lectores, hoy vamos a profundizar sobre ¿Qué hago ahora? escrito por Noel Mendia y publicado por el Grupo Editorial Europa.
¿Qué hago ahora? es un libro que me ha gustado mucho desde sus primeras páginas; es la historia de una vida marcada por muchas dificultades, dentro de las cuales se encuentran muchos valores importantes como el coraje, la humildad, aprender de los propios errores y el deseo de compartir con los demás el bagaje de las propias experiencias.
En el Grupo Editorial Europa, no podíamos perder la oportunidad de entrevistar a Noel Mendia para conocerlo mejor y profundizar algo más sobre ¿Qué hago ahora?
A continuación, ofrecemos la entrevista al autor…
¿Qué le gustaría decirles a sus lectores?
La respuesta a esta pregunta está en el mismo contenido del libro; así lo expreso en el texto, especialmente en los últimos capítulos, así como en la sinopsis. Podría añadir aquí, en todo caso, que el espíritu de la obra es de reconciliación con una vida marcada por dramáticas dificultades. Me gustaría que valiera de testimonio como herramienta de prevención y ayuda para todo aquel que se vea identificado con algún aspecto de mi personalidad. Ya expongo que ni pretendo ser modelo de nada, ni planteo sentar cátedra alguna, ni me mueve ningún afán revanchista, de denuncia o de mínima demanda. Es una exposición de experiencias y una honrada manera de compartir cómo he ido sobreviviendo a todas ellas. He intentado escribir “la novela de mi vida”, pretendiendo ante todo ofrecer un producto ameno, incluso didáctico, sin renunciar a los aspectos pedagógicos que pudiera suscitar por la vía de la mera experiencia. Intento honestamente huir tanto del victimismo como del sensacionalismo, y me gustaría que la obra final inspire humildad. Quisiera que el lector, además de entretenerse, obtuviera una aportación positiva para su propio navegar por este océano impredecible y desconcertante que es la propia vida.
¿Hay un momento en particular que le empujó a escribir este libro?
No. Ya años atrás diferentes amistades, conocedores de mis avatares y batallas, me animaron a contar algún día mi propia vida, valorando según ellos mi propia habilidad para la narración y/o la escritura. Siempre me ha gustado la literatura, en sus diversos géneros, y me han interesado mucho las biografías y las autobiografías como testimonios de vida. Yo contemplé escribir este libro, incluso ya con su título y subtítulo, hace ya bastantes años, sin saber exactamente cuándo tendría la “osadía” de hacerlo y de desnudarme tanto ante el gran público. Creo que el resultado, sobre todo, responde a la mera necesidad de que “todo esto” finalmente haya servido para algo; quiero decir, me bastaría con que una sola persona “solucionara” algún dilema profundo de su vida, y/o mejorara sus propias expectativas tras la lectura de este libro y de las aventuras que contiene. Creo que somos gregarios, y tribales, y en verdad necesitamos referentes o encontrar “espejos” en el prójimo, para así aliviar el profundo sentimiento de soledad que la mayoría albergamos ante “la insoportable levedad del ser”, como decía el gran Milan Kundera. Biológicamente, requerimos consuelo, que la historia de alguien acaricie nuestras cicatrices internas. Finalmente, tras escribir un par de ensayos de contenido espiritual, en 2025, a los 64 años me surgió la necesidad de contar mi vida de manera novelada.
¿Qué representa la adaptación para usted?
Me viene a la cabeza la “adaptación de una obra o de una novela” a la pantalla o a la realización de una película. “Una adaptación de la obra…” No sé, yo no he sentido tener que “adaptarme” a algo especial escribiendo mis memorias, exceptuando en todo caso el necesario “ritmo” narrativo, el “metraje” a través de diferentes capítulos (todos ellos breves, favoreciendo una lectura descansada y resaltando más así el fondo del mensaje) y las propias pautas de la historia, evitando las reiteraciones y cuidando la calidad gramatical. He intentado “adaptarme” a los requisitos o exigencias que una novela encierra a la hora de hablar de mi propia vida, a los parámetros necesarios que una autobiografía debe cubrir para poder ser considerada literatura.
¿Cuándo nació su pasión por la escritura?
Fue gradual. Tal vez, además de “pasión” (que la hay), se trata de “necesidad terapéutica”. Llevo escribiendo diarios desde hace unos cuarenta años; se convirtió hace mucho en una prolongación de mí mismo, en un interminable diálogo con “no sé quién” compartiendo mi latir y mi respirar, plasmando las tripas sobre el papel mediante la escritura a mano. Sí, me apasiona escribir, pero creo que más aún leer. Leo desde la infancia, he leído mucho, lo sigo haciendo, y esto es un requisito ineludible previo a cualquier proyecto de convertirse en escritor. Estoy enamorado de la literatura, del olor de las páginas de los libros nuevos (siempre desiguales y evocadores de deslumbrantes imágenes o escenas del pasado), del deslizamiento de mi bolígrafo, rotulador o Pilot a través de las hojas de ese humilde cuaderno elegido…, que tal vez jamás nadie leerá. Da lo mismo. Podría finalmente añadir que mi pasión por la escritura pudo nacer cuando mi “alter ego”, Noel Mendia, comenzó a escribir narrativa, trascendiendo al periodista Patxi Pérez que había venido realizando tanta ortodoxia informativa, amén de también mucha poesía furtiva en una bohemia juventud. Pero sinceramente creo que siempre me ha gustado escribir, desembocando, como he dicho, en una verdadera adicción (creo que “saludable”).
¿En qué escritores se inspiró?
En ninguno en particular. Creo no haber recordado a nadie mientras escribía mi relato. Sí que procuré leer antes algunas biografías y autobiografías (la última en particular, “Esperanza”, del Papa Francisco) para dominar mejor la “mecánica” de escribir unas Memorias, pero no para adquirir un modelo o seguir un estilo concreto. He intentado (quisiera haberlo conseguido) no parecerme a nadie escribiendo este libro. Es cierto, como he dicho, que es preciso leer abundantemente y conocer las técnicas narrativas antes de aventurarse a escribir algo que pueda llegar efectivamente a los lectores. Pero hay una infinidad de estilos. Tal vez inconscientemente, en mi manera de escribir, haya sido influenciado por numerosos grandes autores, pero no he seguido una “escuela” de modo consciente. He escrito mi autobiografía completamente “a mi manera”, fruto de un modus operandi que ya venía fraguándose desde la lejana época de las epístolas manuscritas (tristemente en desuso hoy) y de mis innumerables Diarios. Pero, honradamente, creo que debería citar a algunos grandes genios que han marcado mi amor por la literatura, como Emilio Salgari, Herman Hesse, J.R.R.Tolkien, Bernardo Atxaga, Stefan Zweig o, más recientemente, Paulo Coelho, por citar a los que ahora me vienen a la cabeza, aunque también he leído a muchos ensayistas (novelas aparte) que han ido modelando mi propia técnica de relatar sucesos o hechos relevantes. Sin duda, de todos ellos he “bebido” inspiración. No me importaría “parecerme” a los que he nombrado (pues sería un honor), pero no lo he pretendido ni lo pretenderé. En todo caso, la autobiografía podría ser un género literario en sí mismo, y yo con honestidad no he tenido un referente a la hora de ir relatando los capítulos de ¿Qué hago ahora? Posiblemente, porque se trata de una historia muy personal, no cabría relacionarla con la de nadie en particular. Únicamente he intentado que resulte una lectura ágil, con enjundia, un trabajo bien fabricado; y sobre todo que aporte algo de luz en los corazones de sus receptores, sí, una caricia en sus espíritus.
En el Grupo Editorial Europa agradecemos a Noel Mendia por su amabilidad y le deseamos buena suerte con ¿Qué hago ahora?
Esto es todo por hoy… nos mantenemos en contacto y sintonizados…
Abrazos
Rachele


