
“Como psicóloga, he visto muchas formas de sufrimiento que no siempre dejan huella visible, pero sí una marca profunda. Un sufrimiento que no se nombra, que no se explica, que muchas veces queda disfrazado de problemas académicos, de desmotivación, de “no quiere ir al colegio”, de “está distraído”, de “ha bajado el rendimiento”. Pero debajo de todo eso, a veces, hay algo mucho más grave…”
Queridos lectores, hoy vamos a hablar de Antes del silencio, escrito por Lita Rowe y publicado por el Grupo Editorial Europa.
Antes del silencio es un libro de gran valor, tanto por su estilo como por su contenido, ya que denuncia y cuenta con gran sensibilidad el acoso en la fase adolescente, fenómeno que a menudo se caracteriza por un silencio de fondo, y, para poder profundizar más, aprovechamos la oportunidad de entrevistar a la autora, Lita Rowe.
Ya estamos listos para leer nuestra entrevista…
¡Buena lectura!
¿Qué le gustaría decirles a sus lectores?
Que no miren hacia otro lado. El acoso no empieza con un golpe ni con una agresión evidente; empieza con pequeños gestos que se toleran, con silencios que se normalizan.
Me gustaría que, al terminar el libro, cada lector se pregunte en qué lugar ha estado alguna vez: si ha visto, si ha callado, si ha dudado. Y que entienda que siempre hay margen para intervenir, aunque sea de forma mínima.
Porque a veces, lo que salva a alguien no es un gran acto, sino que alguien decida no permanecer en silencio.
¿Hay un momento en particular que le empujó a escribir este libro?
No fue un momento concreto, fue una acumulación silenciosa.
Como psicóloga, he visto muchas formas de sufrimiento que no siempre dejan huella visible, pero sí una marca profunda. Un sufrimiento que no se nombra, que no se explica, que muchas veces queda disfrazado de problemas académicos, de desmotivación, de “no quiere ir al colegio”, de “está distraído”, de “ha bajado el rendimiento”.
Pero debajo de todo eso, a veces, hay algo mucho más grave.
El acoso sigue estando en las aulas. Sigue ocurriendo en espacios donde, en teoría, debería haber protección. Y muchas veces pasa desapercibido porque no siempre es evidente, porque no siempre grita. A veces se esconde en miradas, en exclusiones, en silencios compartidos.
Llegó un punto en el que entendí que el silencio alrededor del acoso no era solo parte del problema, sino una de sus condiciones necesarias. Que lo que no se dice, lo que no se mira, lo que se minimiza, acaba sosteniéndolo.
Ahí nació el libro. De la necesidad de poner palabras donde normalmente solo hay silencio. De dar forma a ese sufrimiento que tantos chicos y chicas viven sin poder explicarlo.
¿Qué representa el silencio para usted?
Para mí, el silencio es otra forma de acoso.
No siempre hace falta actuar para hacer daño; a veces basta con no hacer nada. Con mirar hacia otro lado. Con no intervenir. Ese silencio de quienes están alrededor puede ser tan doloroso como el propio acoso.
Debemos denunciar. Debemos proteger a quienes no pueden hacerlo por sí mismos. Porque cuando nadie habla, la víctima acaba sintiendo que está sola, que lo que le ocurre no importa o que no tiene salida.
Y ese es el verdadero peligro: cuando el silencio de los demás termina convirtiéndose en el silencio de la propia víctima.
Eso es lo que le ocurre a Lucía. Se siente sola, invisible, sin un espacio seguro donde sostenerse… y acaba tomando la única decisión que cree posible: alejarse del dolor.
Por eso, el silencio no es neutral. El silencio también posiciona. Y, en demasiadas ocasiones, se posiciona en contra de quien más necesita ayuda.
¿Cuándo nació su pasión por la escritura?
Desde muy pequeña. Siempre me gustó escribir mis propios cuentos. Al ser hija única, pasaba mucho tiempo conmigo misma, y encontré en la escritura una forma de llenar ese espacio. Les contaba historias a mis muñecos, pero en realidad no jugaba con ellos: eran mi público. Yo imaginaba, narraba, construía mundos… y ellos escuchaban.
Ahí empezó todo.
Con el tiempo, esa necesidad de contar se transformó. La escritura dejó de ser solo un juego y se convirtió en una forma de ordenar lo que ocurre, de entenderlo y, sobre todo, de darle sentido. Primero escribía para mí, para comprender. Después, para poder explicar.
Hoy sigo escribiendo por lo mismo, pero con una conciencia distinta. Ahora puedo llegar a un público más amplio, a personas que leen, que sienten, que reaccionan. Y eso cambia todo.
Escribo porque hay realidades que siguen pasando, que no mejoran, que no encuentran solución. Escribo para dar visibilidad a problemas actuales que muchas veces se silencian o se disfrazan, como el acoso escolar.
Para mí, escribir es eso: dar voz a lo que no se dice, poner palabras donde hay dolor y abrir una puerta para que quien lee no se sienta solo.
¿En qué escritores se inspiró?
Me influye mucho la literatura inglesa del siglo XIX. Soy una gran admiradora de Charles Dickens, no solamente por su forma de narrar, sino por su capacidad de denunciar los problemas sociales de su época a través de la literatura. Esa mirada crítica, comprometida, es algo con lo que me siento muy identificada.
También me han marcado profundamente autoras como Jane Eyre y Virginia Woolf. De ellas me interesa especialmente su esencia, su sensibilidad y su lucha por dar visibilidad a la mujer en contextos donde no tenía voz.
Esa influencia está muy presente en lo que escribo. En mi anterior libro, Cuando tu muerte es mi liberación, abordé la violencia de género, intentando dar voz a una realidad que sigue estando ahí, año tras año. Una realidad que genera impacto social cuando aumentan las cifras, pero que, en el fondo, no encuentra cambios estructurales suficientes que la frenen.
En este nuevo libro, Antes del silencio, vuelvo a mirar hacia otra lacra de la sociedad: el acoso escolar. Una realidad que sigue presente en las aulas, muchas veces camuflada, minimizada o confundida con otros problemas, pero que deja una huella profunda en quienes la sufren.
Creo firmemente que la literatura tiene la capacidad de abrir los ojos, de incomodar cuando es necesario y de generar reflexión. Y que, a través de historias como esta, podemos empezar a cambiar la mirada, a cuestionar el silencio y, sobre todo, a actuar antes de que sea demasiado tarde.
Más allá de nombres concretos, lo que realmente me inspira es una forma de escribir: la que no dramatiza lo evidente, la que confía en el lector y no necesita explicarlo todo. Me interesa trabajar desde lo que a veces no se dice del todo, desde esa verdad incómoda que está ahí, pero que muchas veces preferimos no mirar.
Porque, al final, la literatura no solo cuenta historias. También señala lo que la sociedad aún no ha sabido resolver.
En el Grupo Editorial Europa agradecemos a Lita Rowe por su disponibilidad y le deseamos buena suerte con Antes del silencio.
Por hoy es todo, amigos míos, nos vemos próximamente con tantas novedades en puerta…
Abrazos
Rachele


