
¡Hola a todos los apasionados de las letras y a la querida comunidad del Grupo Editorial Europa! Es un absoluto deleite encontrarnos de nuevo en este espacio pensado para descubrir relatos íntimos, sanadores y capaces de conmover las fibras más profundas del alma.
Hoy nos viste de gala presentar a una autora extraordinaria: Inma Hermosa. Con una voz transparente y profundamente humana, ha decidido publicar bajo el sello del Grupo Editorial Europa su libro Conversaciones con ellas. La obra nos invita a realizar un viaje de honestidad brutal, perdón y reencuentro con las distintas mujeres que habitan en nosotras a lo largo de los años. Para ir abriendo boca antes de sumergirnos en la entrevista, os dejamos con esta inspiradora reflexión de Inma Hermosa, que resume la esencia divina y transformadora que late en sus páginas:
«Los diálogos con cada una de las mujeres que he sido me han permitido confirmar que el cuerpo y la mente se van transformando a lo largo de nuestro recorrido vital. En cambio, nuestra esencia divina permanece siempre magnífica, brillante, compasiva y paciente, a la espera de que la veamos, sintamos y abracemos».
Os invitamos a adentraros en el alma de Conversaciones con ellas a través de esta emotiva entrevista…
¿Hubo un momento o un hecho en particular que te empujó a mirar hacia atrás, reunir a todas las mujeres que has sido y dar el paso definitivo para escribir este libro?
Realmente no hubo una circunstancia concreta, sino varias. Haber alcanzado una edad “madura” me ha permitido darme cuenta de la enorme cantidad de experiencias vividas. Ese ha sido el punto de partida para reflexionar sobre mi evolución personal y sobre la lista de sueños ni siquiera intentados.
Comenzando por esa lista, escribir un libro ha sido un sueño de infancia largamente procrastinado al haber dado prioridad a otros objetivos en mi vida. La escritura ha sido la herramienta empleada para la confrontación amorosa conmigo misma. Cuando miro atrás, en ocasiones ni me reconozco… aunque sigue ahí la niña que llevo dentro. Necesitaba mirar a los ojos de cada una de las mujeres que he sido y hablar con ellas. De la mano de ese diálogo honesto ha venido el perdón en su más amplio sentido.
Conversaciones con ellas ha sido mucho más que cumplir un sueño de infancia y perdonar. No tengo hijos y siento que mis palabras son una forma de trascender, de dejar un legado sin un destinatario concreto (tal vez yo misma si un día perdiera la consciencia de quién he sido y soy).
No obstante, el revulsivo para dejar las excusas de lado y ponerme “manos a la obra” ha sido la larga enfermedad de un familiar muy querido que nos dejó poco antes de terminarla y a quien se la dedico allá donde esté. Lo único seguro es que esta vida tiene fecha límite y no sé cuál es el día que tengo marcado en mi calendario vital. Así que me dije: ¡hazlo ya! ¡La perfección no existe! ¡Bien o mal, eso da igual, pero escribe!
¿Por qué elegiste este título en concreto y qué mensaje te gustaría que transmitiera a tus lectores desde el primer contacto?
Con el título he querido rendir un humilde homenaje a la serie de libros Conversaciones con Dios, del escritor Neale Donald Walsch, en particular al primero. Me ayudó a conectar con mi parte espiritual en un momento de profunda desesperación (tras una ruptura sentimental que hizo tambalear los pilares que sostenían mi vida).
Somos dioses encerrados en millones de cuerpos humanos que han olvidado su divinidad. Este es el juego que he venido a jugar: darme cuenta de mis poderes y de las limitaciones humanas con las que tengo que lidiar para que, cuando la partida llegue a su fin, pueda exclamar: ¡Lo he dado todo! He intentado aprovechar las cartas que me han sido repartidas. ¡Y qué bien me lo he pasado! En este juego no se gana ni se pierde. O, mejor dicho, gana el que aprende de la baza perdida para intentar ganar la siguiente. Y si soy capaz de ganar sin sufrir, pues mejor.
Los diálogos con cada una de las mujeres que he sido (la niña, la adolescente, la profesional, la esposa, la divorciada…) me han permitido confirmar que el cuerpo y la mente se van transformando a lo largo de nuestro recorrido vital. En cambio, nuestra esencia divina permanece siempre magnífica, brillante, compasiva y paciente, a la espera de que la veamos, sintamos y abracemos. En esta vida o en otras.
El sufrimiento me ha dado la oportunidad de conectar con quien realmente soy… aunque el proceso duela, y a veces duele tanto que se hace insoportable. Pero cuando te das cuenta de que cada segundo de vida es un regalo y que la única libertad que tenemos es decidir dejar de sufrir, ahí comienza el auténtico crecimiento y disfrute existencial. No es fácil. Requiere un trabajo íntimo y constante. Sin embargo, el resultado merece la pena: vivir la vida en paz, con un sentido trascendente, entusiasmo y alegría.
¿En qué escritores o referentes literarios te has inspirado para encontrar esa prosa íntima y vibrante que define tu relato?
Uno de mis referentes vitales y literarios es la escritora mística española Teresa Sánchez de Cepeda y Dávila Ahumada, Santa Teresa de Jesús (siglo XVI). Su estilo coloquial y sencillo, siguiendo la máxima “escribo como hablo”, ha sido mi fuente de inspiración.
Creo que logró alcanzar de manera sublime la pretensión de que cualquier persona, independientemente de su origen y formación, pueda comprender sus textos. Comunicar, emocionar, tocar el corazón del lector… de forma sencilla y al mismo tiempo apasionada… Santa Teresa expresa fácilmente lo complejo. Todo un arte.
¿Cuándo y cómo nació exactamente tu pasión por la escritura como herramienta para transformar los miedos, procesar lo vivido y encontrar tu propia voz?
En mi adolescencia, llena de inseguridades y complejos, comencé a leer libros de crecimiento personal en los que se hablaba de la escritura como herramienta terapéutica. No me refiero al arte de la escritura con mayúsculas, sino a la comprensión y curación de uno mismo mediante la grafoterapia (rama de la grafología).
Ya en mi adultez, tras varias situaciones “críticas”, me obligué a escribir un diario… que abandoné al poco tiempo por falta de entusiasmo y disciplina. No era el momento. Tenía que ser ahora al recuperar el deseo que la hermana Marcelina, monja de la Caridad de Santa Ana y profesora de literatura de aquella niña de ocho o nueve años, sembró en mi mente cuando exclamó en clase: ¡Deberías ser escritora!
Llevé mi vida por otros derroteros, pero sin abandonar un principio fundamental: aprender a ser mejor persona. Conectar con mi alma me hizo verlo claro: sanar mediante este instrumento maravilloso que es la escritura. Escribir me permite compartir con los demás lo que me ha servido para sentirme en paz (para mí eso es ser feliz), acercándome a los 60. Sin dogmatismos ni consejos.
¿Qué te gustaría decirles a las personas que se adentren en tus páginas, especialmente a aquellas que buscan el valor para mantener esa conversación interna y alcanzar su propia libertad?
Mi deseo es transmitir que somos mucho más que lo visible y que, como decía Santa Teresa, “todo llega, todo pasa” (en el sentido de que tanto las alegrías como las dificultades de este mundo son temporales).
Mi recompensa: que puedas verte reflejado en una parte de mi historia (puesto que, afortunadamente, las melodías continúan para la protagonista hasta el momento presente, con sus ineludibles otoños e inviernos junto con primaveras y veranos que la embelesan) y te sientas menos solo en tu propio camino.
Mi ruego al lector: si este relato cae en tus manos, abandona previamente cualquier expectativa y afronta su lectura con la mente libre de prejuicios. Solo corazón para generar compasión y ayudarme a compartirme contigo. Soy tan normal y especial como tú.
Tendrás que aceptar que la conversación contigo mismo muchas veces cuesta, es molesta, dolorosa… pero la verdad ignorada siempre termina por revelarse. No me gusta dar consejos que no han sido solicitados, pero cuanto antes inicies este proceso, antes alcanzarás tu libertad (la de verdad). A mí me valió la pena intentarlo y lo sigo haciendo cada día. Tal vez a ti te suceda lo mismo si te regalas esta oportunidad.
Desde el Grupo Editorial Europa expresamos nuestro más profundo agradecimiento a Inma Hermosa por abrirnos su corazón con tanta valentía, por recordarnos que nunca es tarde para abrazar nuestros sueños y por regalar al público un testimonio de paz y autodescubrimiento verdaderamente inolvidable. Si buscáis un libro que actúe como bálsamo para el alma y os empuje a mirar hacia dentro con compasión, os garantizamos que las páginas de Conversaciones con ellas serán el refugio perfecto.
¡Gracias por ser parte de nuestra comunidad y hasta la próxima lectura!
Rachele


